Colecciono sonrisas, ¿me regalas una?

.

viernes, 3 de febrero de 2012

El fin.

No tengo esa valentía que me hace falta para dar un paso más, pero tampoco la tengo para volver a la vida. No encuentro la fuerza que necesito para seguir adelante. ¿Para qué? Mi madre desapareció de repente, mi padre fue por el mismo camino, aunque él no fue tan cobarde. Y ahora, en la casa donde paso la mayoría del tiempo, las cosas tampoco han mejorado. Todo eso me ha llevado a donde estoy, un solo movimiento que lo cambiaría todo. Miro a mi alrededor, árboles secos, algunos animales pequeños y la carretera escondida un poco más allá. Me miro a mí misma, unas marcas moradas en los brazos y las piernas, la quemadura de aquel cigarrillo ceca del hombro, la mejilla roja por los golpes más recientes y, por último, me toco la cicatriz del cuello. Un escalofrío recorre mi cuerpo y un recuerdo aparece en mi cabeza. Esa primera vez, la primera vez que se adueñó de mí. Era lo que me faltaba, ese pequeño empujón. Doy un paso, el abismo se acaba, me dejo caer y, unos segundo después, todo se vuelve oscuro. Mi tortura a acabado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario