¿Y ahora qué? ¿Olvidaré todo? ¿TODO? Desaparecerán las
palabras, los besos, los recuerdos… Dentro de poco no recordaré el día de mi
cumpleaños, no reconoceré a las personas más cercanas a mí, ni siquiera sabré
cual es mi nombre. Pero algo bueno tenía que tener esta maldita enfermedad: por
fin conseguiré olvidarme de ti. No es la forma en la que me hubiera gustado,
sin embargo, lo conseguiré. Después de meses y meses, convertidos en años,
dejarás de ocupar mi mente y pasarás al olvido. Por fin.
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